Como Pasar Tiempo Con Tus Hijos

¿No te ha pasado en alguna ocasión, donde te hayas quedado despierta durante la noche sin poder descansar, sin poder dejar de pensar en todas tus fallas como madre? Como que, si tu mente te estuviera reclamando en alta voz, ¡Eres un fracaso! ¡Eres un fracaso! E inmediatamente respondemos a esa voz, ¡Si lo sé! ¡Perdóname! ¡Tratare de mejorar! ¡Lo prometo! ¡Mañana prometo pasar más tiempo con mis hijos! ¡Tengo que pasar más tiempo con mis hijos! Pasamos horas pensando y tratando de resolver el problema. ¡FALTA DE TIEMPO!

La Falta de tiempo es nuestro obstáculo más grande. Con esto batallamos todos los días de nuestra vida. La lista de responsabilidades y quehaceres nos tienen tan estresados, que no podemos poner en orden nuestras prioridades.

Si fuéramos honestas con nosotras mismas, tendríamos que admitir que terminamos haciendo lo que nosotras queremos. La verdad es, que no siempre es agradable criar a los hijos. Ser madre requiere de mucha paciencia, dedicación y trabajo. Requiere de entrega y compromiso. Pero antes de sobre-estresarnos, hagamos algo al respecto. Busquemos la manera de pasar más tiempo con nuestros hijos.

En nuestro mundo actual, lleno de opiniones que nos bombardean por todos lados, (la televisión, blogs, YouTube, Facebook, Twitter, y Pinterest) nuestras mentes se saturan de información en exceso. Nos olvidamos de nuestra fuente principal de sabiduría, la Palabra de Dios. Vamos a ver tres principios Bíblicos que nos ayudaran a pasar tiempo con nuestros hijos.

1. Enseñanza práctica.

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Proverbios 22:6

Un día tus hijos van a salir del cuidado de tu hogar, para vivir por su propia cuenta. Tendrán que comenzar su propia familia y hogar. ¿Los estas entrenando adecuadamente para la tarea que les espera?, ¿Serán responsables en el trabajo?, ¿Los estas enseñando como planchar, cocinar, limpiar, trabajar con un martillo y clavo, cambiar una llanta, arreglar un carro?, ¿Saben cómo manejar el dinero? Todo esto queda como nuestra tarea de entrenar a nuestros hijos. Menos nos cuesta decir: Ve a jugar, ve a entretenerte con el X-box. Es de mucha importancia que aprendan a tu lado.

Cuando estas cocinando, mantenlos a tu lado, enseñándoles cómo preparar una comida deliciosa. Cuando tu esposo te dice, voy a cambiar el aceite en la camioneta, mándalos con él para que aprendan de él. ¿Cuáles son tus talentos- música, arte, carpintería, jardinería, costura? No permitas que crezcan tus hijos sin que les enseñes todo lo que sabes.

Busca lo que les despierta la atención, y alimenta ese deseo con oportunidades que les permita aprender.

2. Enseñanza espiritual.

“Y amaras a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”. Deuteronomio 6:5-9

“Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! Se indignaron. Y le dijeron ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Si; ¿nunca leísteis; De la boca de los niños que maman perfeccionaste la alabanza?”. Mateo 21:15-16

Enseñar a tus hijos lo que son las cosas prácticas y básicas de la vida, si son de importancia, pero cuanto más las cosas espirituales. Muchas veces esta enseñanza es la más olvidada en la vida de nuestros hijos. ¿Enseñas a tus hijos la palabra de Dios?, ¿Les enseñas a orar y a levantar sus voces en adoración ante nuestro maravilloso Creador?

El pasaje que acabamos de leer, nos recuerda que a Dios le agrada cuando ellos alaban a Dios, de hecho, Él dice, los niños son los que más saben alabar a Dios. ¡WOW! Esto nos recuerda, que enseñarles la biblia debe ser nuestra máxima prioridad. ¿No sería una bendición ver un avivamiento en la vida de nuestros hijos? Comienza con nosotros.

“¿Y cómo creerán en aquel quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique?”. Romanos 10:14

Los niños quienes alababan a Dios en el templo ese día, diciendo: “Hosanna al Hijo de David” fueron un resultado del entrenamiento de sus padres. No piense que, porque los lleva cada domingo a la iglesia, o porque ellos estudian en una escuela cristiana, que ya hizo todo su trabajo. Es tu responsabilidad de enseñarles. Si tuvieras esa convicción y responsabilidad, transformaría la vida de tus hijos.

3. Enseñanza emocional.

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”.

Es importante que tus hijos sepan que los amas. El corazón de un niño es tan frágil. Que terrible pensar que nosotros mismos podemos ser motivo de tropiezo o desanimo a nuestros hijos. Muchas veces nos sentimos tan inadecuados. Por cierto, nosotros somos pecadores por naturaleza, Y hay momentos cuando tenemos que clamar, ¡Dios socórreme! La mejor forma de amar a tus hijos es conociendo uno mismo el amor de Dios y siendo imitador de Él.

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andar en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”. Efesios 5:1,2

Dios es paciente con nosotros, debemos ser pacientes con nuestros hijos. El siempre suple nuestras necesidades, y nunca nos abandona. Piensa en todo lo que Dios ha hecho por ti, e imparte esas cosas a tus hijos. Amar, consolar, y platicar con ellos es lo que más necesitan.

Cuéntales tus experiencias. Ellos valoraran esas historias por toda su vida. Platica con ellos estando a la mesa, al acostarlos, cuando vas manejando, y cuando trabajan a tu lado. Estos recuerdos los llevaran en sus corazones para siempre.

Lo importante es, que pases calidad de tiempo con tus hijos. La mejor manera de hacerlo es que permitas que ellos participen en tus quehaceres diarios. Es como un osito pequeño que sigue a su mamá a donde quiera que vaya. Siguiendo el ejemplo de su madre, el osito aprende a casar, pescar, y sobrevivir. Llegará el día cuando el osito está listo para dejar a su mamá. Aprendió todo lo necesario para enfrentar todo lo que hay en el mundo.

No es necesario darles todos los lujos de esta vida. Solo necesitan estar a tu lado. Y por medio de tu vida, ellos llegarán a conocer más del amor de Dios, y de esa manera tus hijos vivirán una vida de felicidad y de contentamiento porque tu pasaste tiempo con ellos.

Elizabeth A. Sloan
Misionera, Xalapa, Veracruz
México

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